El Viernes era el gran día.
Los ánimos ya estaban dispuestos y esperamos impacientes a las 20.30h besando
chupitos de orujo antes de acariciar los vestidos y los pañuelos de monedas.
A partir de aquella hora, todo fueron prisas y "¿Quien puede atarme esto?" y "Los pendientes! ¿Donde están mis pendientes?"... De acá para allá todo era locura y nervios de actrices principales.
Pero como para que lleguen las cosas, solo hay que esperarlas... el momento de que el telón dejara de reposar en el escenario para volar hasta el techo... llegó.
Un camino de velas y un suelo forrado con pétalos de rosas nos dio la bienvenida.
Nuestra canción sonó... y todas sacamos de dentro, la
Bellydancing presumida y sensual que habíamos educado para aquel momento.
Cada una de estas mujeres tiene su propia historia.
Todas, tienen en el alma un
pellizquito, un dolor ó una angustia que aquella noche, entre orujo, risas, bailes ( Si... y el
famosísimo tema del
Chiki-
Chiki ) y locura sana, dejaron todo aparcado por horas.
Y aquella noche, mas de una, no soltó su
Serezade hasta entrado el día siguiente.
Muchos maridos, aún se preguntan donde está la mujer de antes del Viernes 30... y mira con deseo de adolescente a la que llegó por la puerta en plena madrugada.
Agatha Blue*